El graffiti es un modo de
expresión artístico. Sus más directas influencias vienen dadas por otras
expresiones culturales de la calle como el rap o el break dance. Es una
condición transgresora, extralimitada, destructiva y combativa formando así su
carácter ilegal.
El graffiti también es usado
para representar ideologías, mensajes y hasta temas de actualidad o de interés
social como la droga, la liberación animal y hasta catástrofes humanas como la
de las Torres Gemelas o la guerra de Irak.
No basta con tener a las
autoridades en contra sino que la propia sociedad e incluso los medios de
comunicación empiezan a volverse contra ellos. Surgen brigadas o asociaciones
de vecinos anti graffiti y anuncios en televisión y en la prensa intentando
concientizar del mal que las pintadas producen en la sociedad. Todo esto hace a
los artistas mucho más territoriales y agresivos.
Desde mi punto de vista,
considero al graffiti como un arte urbano, no lo veo como un acto de
vandalismo, sino como una forma distinta de expresarse. Si bien se dice que al
arte no hay que entenderlo, solo apreciarlo. El hecho de vestir con jeans
holgados, camisas rotas, tattuajes, cantar rap, tener perforaciones en casi
toda la cara y mucho gusto por expresarse en paredes en blanco “malaradas” y
darles color, no lo puedo considerar como vandalismo o un acto “malo”. El arte
es expresivo, emotivo e impulsivo. No hay reglas para saber dònde pintar o no,
el arte es libre, el arte es arte.
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